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Hapki Yu Kwon Sul Euskadi

Prevención y manejo de situaciones de riesgo

¿Para qué se aplican las medidas de contención?

  • Para prevenir lesiones al propio residente: autolesiones, caídas accidentales, etc.
  • Para prevenir lesiones a otras personas, residentes o cuidadores/as
  • Para evitar daños físicos significativos en la Residencia: destrucción de mobiliario, etc.

¿Cuándo no se deben aplicar medidas de contención?

  • Si la situación se puede resolver verbalmente.
  • Como castigo o por antipatía hacia el paciente.
  • Por comodidad o conveniencia del personal o de otros pacientes.
  • Cuando sea posible una alternativa diferente y de similar eficacia.

Abordaje verbal como alternativa a las medidas de contención

Para intentar desactivar verbalmente una situación de agitación o violencia se recomienda tener presentes los siguientes aspectos:

  1. Antes de hablar con el/la residente hay que informarse lo máximo posible sobre él/ella: antecedentes, situación personal, etc., para conocer las posibilidades de manejo que ofrece la situación.
  2. Si es posible, debe hablarse en un despacho que dé cierta intimidad. Pero la puerta estará abierta o semiabierta. No habrá obstáculos para salir del despacho ni para el residente ni para quien hable con él/ella. Una mesa interpuesta entre ambos aumenta la seguridad. Otra persona acompañándolos también.
  3. Si es posible, los dos estarán sentados, nunca uno a un nivel más alto que el otro. No mirar fijamente a los ojos (pero sí lo habitual en una conversación).
  4. Escuchar al residente. Dirigirse a él/ella en tono suave, relajado y seguro. No de forma intimidatoria o provocativa.
  5. No buscar la confrontación de ideas, razones, etc., sino alianzas sencillas que lo tranquilicen y refuercen su sentido de la realidad. Ofrecerle salidas airosas.
  6. Se ha de ser flexible en el dialogo, pero los límites que la Residencia y el personal están dispuestos a no ver desbordados han de quedar bien esclarecidos.
  7. Hacerle reconocer el carácter transitorio de la crisis que sufre y potenciar su autoestima.
  8. Negociar soluciones basándose en las propuestas que haga el paciente y las que puede brindar la Residencia.

Detectar una situación de riesgo

Señales del riesgo potencial de violencia:

  • Lenguaje corporal (puños apretados, expresión facial tensa, postura rígida, tirantez indicativa de un esfuerzo por controlarse).
  • Verbalizaciones hostiles, amenazadoras.
  • Jactancia de abuso previo de otros.
  • Actividad motora incrementada.
  • Paseos inquietos.
  • Excitación, irritabilidad, agitación.
  • Actos manifiestos de violencia y agresivos.
  • Destrucción de objetos del entorno.
  • Posesión de medios de destrucción: cuchillo, otro tipo de arma.
  • Rabia.
  • Conductas autodestructivas, actos de agresión suicida activa.
  • Sospecha de otros, ideación paranoide, delirios, alucinaciones, abuso/abstinencia de sustancias.
  • Niveles crecientes de ansiedad.
  • Temor de sí mismo o de otros.
  • Inhabilidad para verbalizar los sentimientos.
  • Repetición de verbalizaciones (quejas, demandas, y solicitudes continuas).
  • Cólera.
  • Conducta provocadora: (argumentativa, insatisfecha, reactiva, excesiva, hipersensitiva).
  • Autoestima vulnerable, depresión (en actos específicamente activos, agresivos, suicidas).

Consideraciones para la seguridad del residente

  • No mostrarse agresivos ni física ni verbalmente. 
  • Actuar con profesionalidad, sin implicaciones personales.
  • No ceder a las agresiones ni a las provocaciones.
  • No golpear al paciente.
  • No forzar sus articulaciones.
  • No colocar las rodillas sobre sus miembros, tórax u otras partes de su organismo.
  • Alejar su cabeza de esquinas y ángulos para evitar golpes.
  • Evitar poner a su alcance objetos que puedan ser utilizados como armas.

Para proceder a la reducción y aplicación de medidas de contención a un residente agresivo se recomienda un mínimo de 4 personas, siendo más adecuado 5 cuidadores/as, uno para cada miembro y uno para la cabeza.
Para acompañar a la habitación a un residente agitado, pero no agresivo, si su estado lo permite y desea ir a pie, pueden ser suficientes 2 personas que sujeten al residente agitado por las axilas con una mano y por las muñecas con la otra.

Programa y desarrollo

Importante

Las técnicas que impartiremos en el curso, por lo específico del colectivo al que pudieran aplicarse, están pensadas a sabiendas de que el envejecimiento, desde el punto de vista operativo, es el resultado del paso del tiempo, del desgaste mecánico de los órganos y estructuras corporales y de los procesos programados por el propio organismo. Cualquier sistema de defensa o contención moderado tiene entre sus recursos una serie de técnicas que buscan el control por medio de la manipulación de las articulaciones para no infligir los daños que se provocarían con la utilización de otras más contundentes. Si en las articulaciones de una persona joven se pueden provocar lesiones, imaginémonos en las de las personas mayores.
Pondremos todos los medios a nuestro alcance para que se haga un uso moderado de esta alternativa, dejando constancia de que es la más suave e inocua para el control del residente agresivo.

Sesión primera

Presentación del curso.
Estiramientos y calentamiento articular para la preparación del trabajo técnico.
Protocolo de Sujeción Mecánica.
Por parejas, cómo soltarse de todo tipo de agarres a las muñecas (de frente, lateral y por la espalda).
Formas de control, inmovilización y conducción de la persona agresiva.

Sesión segunda

Preparación del protocolo de la reducción y aplicación de la Sujeción Mecánica.
Fundamentos básicos a la hora de aplicar las medidas de contención: sentido de la distancia, oportunidad y proporcionalidad. Técnica digital.
Ampliar el abanico técnico de la primera sesión incorporando a las formas de soltarse y contra-restar los agarres de muñeca, los de solapa, cuello, tronco, etc.

Sesión tercera

Aplicación de la Sujeción mecánica.
Cómo reconducir la actitud de la persona agresiva actuando sobre las muñecas, codo y hombro, haciendo especial hincapié en no provocar lesión articular.

Cuarta sesión

Cómo evitar la autolesión.
Puntos de presión: localización, utilidad y aplicaciones. Su conocimiento sirve para mermar la contundencia de las formas técnicas descritas sin que se pierda eficacia.
Cómo tratar las situaciones agresivas cuando derivan en caídas al suelo.
“Armas ocasionales”: cómo impedir que la persona agresiva pueda ocasionar un grave daño a otros/ as residentes o cuidadoras/es con objetos cotidianos (instrumentos punzantes, bastón, etc.).

Quinta sesión

Asentar las materias impartidas. Facilitar una encuesta a los/as participantes en el Curso para que puedan evaluar el mismo: utilidad, aprovechamiento, satisfacción…

 

Curso de formación en la prevención y manejo de situaciones de riesgo como consecuencia de conductas agresivas

  • Las medidas de contención se han de utilizar como último recurso, cuando han fracasado otras medidas o no son aplicables para conseguir la seguridad del residente, del cuidador/a o del medio, ante conductas violentas o de alto riesgo para el propio residente, otros residentes o el personal que los atiende.